Hay costumbres de las que uno no puede desprenderse y, ¡voto a bríos!, buenas son. Preparar comida por si sobreviene una nueva era glacial, sin ir más lejos. Aunque, todo sea dicho, con la llegada de las oseznas, las buenas costumbres han variado un poquito y ahora les toca a Osotorpon y a Yogui procurarse el alimento diario, mientras que ellas tienen el suyo asegurado durante dos semanas como mínimo. Y si no, para muestra un botón:
Efestivamente, nada más y nada menos que 14 raciones dobles de papilla de verduras con pollo (7 dobles) y ternera (las otras 7 dobles). Y cuando toque pescado, pues otras 7 dobles, y cuando toque conejo, pues otras 7. Y así hasta el infinito o la siguiente glaciación. Esto es un no parar, señores. Los de la verdulería han flipado con la compra de esta semana: "A ver, póngame... 2 kilos de calabaza, 2 kilos de calabacín, 2 kilos de judía verde..."
Osotorpon y Yogui no encuentran palabras para agradecerles al Sr. Congelador y al Sr. Microondas su existencia y se congratulan del servicio que prestan a la comunidad, como mínimo a la comunidad osuna.
Y ahora, a acumular grasa, que se acerca la hibernación.