Hoy cumplo 39 años. Treinta y nueve. Treinta-y-nueve. Un porrón. Cumplir años nunca me ha importado y sigue sin hacerlo, pero hoy me ha dado por recapitular y he descubierto algo, no me recuerdo con 19, ni con 29, de hecho, no me recuerdo ni con 38. Como mucho de ayer. Y no estaba mal. Puede que suene a topicazo, pero a medida maduro (¡ja!) me siento más a gusto conmigo. Sí, lo digo sin reparo ni vergüenza, me gusto. Mejor dicho, me acepto. Pero me acepto bien. Claro que me gustaría ser más lista, más valiente, menos culona, más abierta, más de esto y menos de aquello, pero nadie es perfecto. Y lo asumo. Y hago lo que puedo con lo que hay. Y me gusta.
Vaya ñoñería de post.
Y eso que hoy me he levantado con el cuerpo destemplao después de soñar que Maria se convertía en un zombi.
No sus riáis, desalmados. Que no os pase a vosotros.