lunes, 30 de enero de 2012

Esto va a traer cola

Entre los millones de planes y proyectos para hacerles a mis hijas, a éste en concreto le tenía ganas desde el Pleistoceno o, más concretamente, desde que lo vi aquí. Es más, no sólo para mis hijas, sino también para mi ahijado, a quien le pirran los dinosaurios. Total que, como siempre, conseguí acabar estas preciosas colas para mis churumbelas el día anterior a que se las trajeran los Reyes. Ahí, viviendo al límite, para no variar.
Por cierto, en cuanto a éxito del regalo: cero, nulo, niente. A una "le da miedo" y la otra se la puso un par de veces y ya está. Gustaron mucho más como sombreros de su madre.





Evidentemente, la de Mr.G todavía está en fase proyecto y mucho me temo que quedará en dicha fase hasta su cumple. Y no es porque no se hagan en un plis-plas, porque no se tarda nada, pero es que a Mr.G no le gustan los dinosaurios así, al tún tún. No, señor, él tiene preferencias. Donde haya un buen "espirosaurio" que se quiten los hervíboros de pacotilla. T-Rex, you're a looser. Claro, al señor no podían gustarle los dinos con escamitas en la cola, no. Al señor tenían que gustarle los dinos con un abanico en la chepa. Mecagüen...
En cualquier caso, todo controlado. Lo tengo visualizado. Proyectado. Bocetado. Ser, será. ¿Cuándo? Esperemos que antes de la próxima glaciación.

Paso a paso, golpe a golpe

Pues debido a esa dualidad típicamente géminish que tanto ha hecho por llenar manicomios, me piqué conmigo misma por mi anterior post. Sí, somos así. Y me dije: ¿a que no hay? ¿a que no acabas nada antes de que finalice el año? Así, en plan chulita, en plan que te meto, prima. Y, claro, con lo pesadita que me puse conmigo misma, pensé, anda ponte. Más que nada por no oírme. Bueno, yo me entiendo.
Total, que ¡he acabado algo de la lista! Es más, he acabado algo que puedo darles a mis hijas por su cumple, y con dos semanas de antelación. No, no me lo creo. No, no me reconozco.



Pues aquí están las mochilas porta-muñecos. Me encantan. Sí, lo digo sin ningún tipo de rubor, me encantan. De hecho, una de las cosas que más me gustan es el material con que están hechas. La pana procede de un pantalón al que le tenía mucho cariño, pero que tuve que jubilar por amenaza de desintegración entrepiernil y consiguiente detención por escándalo público. Las telas las gané en la gran semana de giveaways guiris de Navidad. El patrón se lo pedí a una chica americana muy maja (mybeaubaby.blogspot.com) Ah, y los botones son de los chinos, así que podría decirse que sólo me he gastado en ellas lo que costaran los enganches y la cinta.
No sé si les valdrán, si no se les caerán (porque yo veo las cintas de los hombros muy separadas), si les gustarán o si les darán algún uso. En cualquier caso, yo me lo he pasado pipa.
Por otro lado, no podría despedir este post sin una debida mención a los ojales: Ojales... ¡yo os maldigo!

¡Ja, uno menos! ¡A por el siguiente!

P.D.: Madre, vales un potosí (sí, es un llamamiento personal a mi madre, quien me enseñó a hacer ojales a máquina, aguantó mis impertinencias, remató los susodichos ojales, volvió a aguantar mis impertinencias, re-remató los ojales que corté sin querer después de que ella los hubiera rematado y siguió aguantando mis impertinencias con estoicismo. Si eso no es amor...

miércoles, 25 de enero de 2012

El arte de la procrastinación o ¿Pa cuándo?

Sí, soy una artista. Me he dado cuenta. Hay quien consideraría mi arte síntoma de enfermedad, pero serían los pocos, los envidiosos, los malcontentos, los que no saben alegrarse de la dicha ajena. ¿Por qué? Porque quien más y quien menos alguna vez ha dejado a medias algo que ha empezado, diciéndose "uy, mañana lo acabo, fijo" y semanas  después todavía coge polvo encima de la mesa. Ah, pero ¿elevar eso a categoría de arte? Eso solo lo sabemos hacer unos cuantos, los Elegidos, así, con mayúsculas.
Pruebas, aporto pruebas, o lo que vendría siendo una lista de trabajos en curso que en su día empecé y que algún día, ¡algún día!, acabaré. Lo juro. Por éstas, muaca. Palabrita del niño Yisas.

- Funda nórdica para mis hijas (inicio: 2009). Se trata del caso más escandaloso, teniendo en cuenta que ya tengo cortadas TODAS las telas. Lo malo, malísimo, es que si algún día la termino, sólo podrán utilizarla de felpudo para salir de la ducha, ya que entonces dormirán en cama King Size, fijo.

- Cojines Summer Sampler (inicio: 2010). Como soy una agonías, veo un Quilt-Along y me quiero apuntar, pero no tengo ni las telas ni el tiempo, así que decido replicarlo todo, pero en pequeñito, con retales, y me lío, claro. Y lo que iba a ser una colcha, acaba siendo mental y proyectísticamente un cojín para cada una. A juego con la colcha, juas.

- Caballito de juguete (inicio: 2011). En mi prurito reciclero, decidí aprovechar unos tejanos que estaban para tirar y seguir un tutorial para hacerles unos caballitos a mis hijas. Como siempre, me quedo en la fase de cortar. Todo cortadito y metidito en sus bolsitas. ¡Ja, antes aprenderán a montar en uno de verdad!

- Tree-skirt navideño (inicio: 2011). Que no sé cómo se llama en castellano, pero es un faldón para tapar los bajos del árbol de Navidad. Con suerte, estará acabado para las Navidades futuras... Ahí lo dejo. No me mojo más.

- Mochila porta-bebés para muñecos (inicio: 2011). Preciosas en fotos. Todo cortado. Cosido a medias. Como siempre. Aaaaaaaaarrrrggh. Este me propongo terminarlo para su cumple. No digo de qué año.

Ah, pues no son tantos. Vaya, me he quedado en artistilla de medio pelo. ¡No, un momento! ¿Y la montaña de ropa para remendar (que siempre acabo encasquetándole a mi madre)? ¿Y los miles y miles de millones de proyectos que archivo, imprimo y clasifico? Yo sé que algún día todo esto tendrá su recompensa, lo sé. Y ¿por qué lo sé? Porque no soy de esos envidiosos y malcontentos que no saben alegrarse de la dicha ajena, sino más bien de esos optimistas (lo que también vendría conociéndose como descerebrados de distracción fácil) que creen que si algo no lo acabas hoy, seguro que lo terminas mañana. Y así me va.