Pues sí, qué sorpresa al echar una ojeada al periódico esta mañana y encontrarme con esta
noticia. Aún más teniendo en cuenta que estoy subscrita a su blog (no al de El País, sino al de
El costurero), uno de los pocos blogs en español que recogen lo que considero un nuevo boom en costuritas, olvidando el típico y tópico patchwork tradicional (que no digo que no esté bien) y adecuando el prurito que a una le entra de hacer sus propias cositas a los tiempos en que vivimos. Vamos, lo que sería el
handmade ése, o el DIY (que nada tiene que ver con un DIU, aunque lo primero que leas sea eso, ni con decir yé [DI Y, qué chispa tengo], ni con una canción de Village People).
En realidad, si buscas monstruos lingüísticos, pásate una tarde con mi hermana (que trabaja para una marca de ropa "rompedora" con sede en Barcelona) y se te pondrán los pelos como escarpias. Para muestra, un botón: ellos ya pasan del handmade, por favor, qué término más antiguo, ellos ya van por el handcreado. Sí, sí, tal cual, handcrean, en plan híbrido bicefálico.
Si es que no pasan más cosas porque Pérez Reverte no quiere.