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domingo, 8 de julio de 2012

And the winner is...

¡Yooooooooooo!
Sí, sí y por partida doble. ¡He ganado DOS sorteos del SMS Giveaway Day!
Nunca recomendaré bastante participar en esta bacanal de sorteos que dura toda una semana y que funciona de la siguiente manera:
a) Durante toda una semana puedes enviar la propuesta de algo que quieras sortear y escribes una entrada en tu blog donde explicas qué han de hacer las participantes para optar al premio.
b) El día convenido lo sorteas.
c) Envías lo que hayas creado al ganador.


Turno de ruegos y preguntas:
¿Puedes participar en los sorteos sin tener que sortear tú nada a cambio? Sí.
¿No es tener un poco de morro? Of course.
Pero ¿toca? Por ahora, a mí siempre me ha tocado algo.
¿Cuál es el truco? Volverte loca y participar en tantos como te apetezca. Si eres como yo, estilo "culo veo, culo quiero", participarás, sí o sí, en unos... ¿60?


Vale, y no me enrollo más, porque lo que de verdad quería enseñaros es lo que he ganado que NO PUEDE ser más precioso. En realidad, hoy sólo os enseño uno, porque al otro no le he sacado fotos todavía, pero todo se andará.
Allá vamos:


¡Tres cestillos de tela, de la colección Summerville, confeccionados por Diane, una mujer de múltiples talentos, entre los que también se encuentran hacer tomato jams que ya quisieran probar vuestros paladares!
Os dejo el enlace a su blog, donde podréis disfrutar realmente de la belleza de estos cestillos, porque además de saber coser, también sabe fotografiar.
¿Se puede ser más afortunado? Pues sí, pero eso ya os lo enseñaré otro día.

lunes, 30 de enero de 2012

Paso a paso, golpe a golpe

Pues debido a esa dualidad típicamente géminish que tanto ha hecho por llenar manicomios, me piqué conmigo misma por mi anterior post. Sí, somos así. Y me dije: ¿a que no hay? ¿a que no acabas nada antes de que finalice el año? Así, en plan chulita, en plan que te meto, prima. Y, claro, con lo pesadita que me puse conmigo misma, pensé, anda ponte. Más que nada por no oírme. Bueno, yo me entiendo.
Total, que ¡he acabado algo de la lista! Es más, he acabado algo que puedo darles a mis hijas por su cumple, y con dos semanas de antelación. No, no me lo creo. No, no me reconozco.



Pues aquí están las mochilas porta-muñecos. Me encantan. Sí, lo digo sin ningún tipo de rubor, me encantan. De hecho, una de las cosas que más me gustan es el material con que están hechas. La pana procede de un pantalón al que le tenía mucho cariño, pero que tuve que jubilar por amenaza de desintegración entrepiernil y consiguiente detención por escándalo público. Las telas las gané en la gran semana de giveaways guiris de Navidad. El patrón se lo pedí a una chica americana muy maja (mybeaubaby.blogspot.com) Ah, y los botones son de los chinos, así que podría decirse que sólo me he gastado en ellas lo que costaran los enganches y la cinta.
No sé si les valdrán, si no se les caerán (porque yo veo las cintas de los hombros muy separadas), si les gustarán o si les darán algún uso. En cualquier caso, yo me lo he pasado pipa.
Por otro lado, no podría despedir este post sin una debida mención a los ojales: Ojales... ¡yo os maldigo!

¡Ja, uno menos! ¡A por el siguiente!

P.D.: Madre, vales un potosí (sí, es un llamamiento personal a mi madre, quien me enseñó a hacer ojales a máquina, aguantó mis impertinencias, remató los susodichos ojales, volvió a aguantar mis impertinencias, re-remató los ojales que corté sin querer después de que ella los hubiera rematado y siguió aguantando mis impertinencias con estoicismo. Si eso no es amor...